Casi desconocido para el público hasta hace año y medio, la crisis ha catapultado a Peston al estrellato por el renovado interés de todos los británicos en las noticias económicas. Él ha contribuido a su popularidad con un estilo didáctico para explicar las complejidades de la crisis y con su habilidad para obtener noticias.
A Peston se le atribuye la exclusiva sobre los problemas del banco Northern Rock, que provocó una caída de depósitos del banco en septiembre de 2007, y la noticia sobre la necesidad de capital de algunas entidades, que desplomó la cotización de Royal Bank of Scotland y HBOS en octubre.
Sin embargo, funcionarios, banqueros, empresarios y reguladores cuestionan el papel de los medios de comunicación, al sugerir que contribuyeron a crear la burbuja financiera hasta 2007 al no advertir sus problemas, y que ahora multiplican el pánico en los mercados con informaciones exageradas o filtraciones dañinas.
Richard Lambert, director general de la patronal empresarial británica CBI, pidió la semana pasada a los periodistas que extremen el rigor de sus informaciones y eviten el uso de palabras como pánico, miedo y caos.
Lambert, quien conoce el periodismo porque fue director de Financial Times, ha pedido a la Comisión de Quejas contra la Prensa (organismo de autocontrol de los medios británicos) que actúe para contener los excesos verbales durante la crisis.
Otros quieren ir más lejos.
Jim Cousins, un diputado laborista, ha pedido al regulador financiero de Reino Unido (FSA) que investigue si algunas informaciones exclusivas que han provocado grandes turbulencias en la Bolsa podrían ser consideradas un abuso de mercado.
Y SRM, un fondo de inversión con sede en Mónaco, se presentó ante el Tribunal Supremo del Reino Unido contra el diario The Wall Street Journal por revelar datos confidenciales sobre el desplome del valor de sus activos en 2008.
La prensa ha reaccionado a la defensiva.
En un
comentario editorial titulado
Disparar al mensajero, Financial
Times dice que “cuando los reguladores
fallan al realizar su trabajo de
supervisión, es más importante que nunca
que la prensa pueda hacer sonar la voz
de alarma”.
Robert Peston considera que sus noticias
siempre han sido contrastadas y en su
tratamiento ha tratado de evitar
exageraciones que pudieran crear pánico.
Para sacar algo en limpio del debate, el Parlamento británico va a lanzar una investigación formal sobre el asunto. El comité de Economía de la Cámara de los Comunes, dentro de un proyecto para proponer cambios regulatorios tras la crisis bancaria, quiere estudiar un posible aumento del control sobre los medios económicos.
Una de las pretensiones del comité es “examinar el papel de los medios de comunicación en la estabilidad financiera, para determinar si los periodistas deberían operar bajo algún tipo de restricción durante las crisis bancarias”.
Fuentes parlamentarias no tienen muy claro qué tipo de control podría aplicarse a la prensa. Algunos sugieren que en una situación de crisis, las noticias importantes sobre determinadas entidades financieras no deberían ser publicadas hasta que los reguladores comunicaran un hecho relevante para todos los inversores.
Varios periodistas creen que eso sería una censura previa inaceptable en un sistema con libertad de expresión. Otra opción es aplicar un régimen coercitivo, por el que la FSA o los tribunales puedan intervenir cuando una publicación comete exageraciones o falsedades que dañan al mercado en general. Adair Turner, presidente de la FSA, explica que ahora este organismo sólo actúa ante una noticia cuando detrás se esconde una filtración interesada que pretende manipular el mercado u obtener un provecho personal, no cuando influye en el sentimiento general de los inversores.
Otros sugieren que bastaría con que la propia prensa se controle a sí misma en esas etapas sensibles. Los más defensores de la libertad de prensa creen que el público pone a cada medio en su sitio y acaba premiando a los que informan con más rigor.
Sea cual sea la solución, Damian Tambini, profesor de la London School of Economics y autor de un informe sobre la crisis y los medios financieros, considera que hace falta un nuevo “esquema regulatorio” de este segmento de la prensa.
“Los códigos de conducta de los periodistas financieros se centran en su vinculación con una empresa, pero no en el impacto de las noticias en el sentimiento del mercado en general". Igual que los mercados, la adaptación del periodismo financiero debería ser global, opina Tambini. "Dentro del nuevo sistema regulatorio financiero global que va a emerger, una pequeña parte debe dedicarse a determinar el papel del periodismo financiero”.
Letonia
Al comenzar diciembre, agentes de la Policía de Seguridad de Letonia (SP), la agencia encargada del contraespionaje y de combatir el terrorismo en el país báltico, detuvieron al profesor universitario, Dmitrijs Smirnovs, quien había cometido el 'delito' de poner en duda la solidez del sistema financiero letón.
"Lo único que hice fue decir lo que todo el mundo sabe", indicó a Europa Press el profesor Smirnovs, quien en una conferencia celebrada en la Universidad de Ventpils aconsejó a los presentes que desconfiaran de la solidez de los bancos letones y que no mantuvieran demasiado dinero en lats, la divisa del país.
"Me detuvieron durante 48 horas y me mantuvieron incomunicado en el calabozo. Asimismo, mi computador personal fue requisado y, de hecho, todavía estoy bajo sospecha, por lo que se me ha prohibido abandonar Letonia", apuntó el profesor universitario.
La portavoz del SP, Kristine Apse-Krumina, indicó a Europa Press que el servicio de seguridad de Letonia había iniciado el procedimiento criminal contra el profesor Smirnovs tras recibir una queja del regulador financiero, confirmando que se le ha prohibido que abandone el país.
"Es sospechoso de un delito criminal de acuerdo con la sección 194.1 de la Parte 2ª de la Ley Criminal", agregó, en referencia a la reciente reforma del código criminal de Letonia en el que se contempla la persecución de aquellos que "difundan datos o informaciones inciertas relativas a la condición del sistema financiero de Letonia", delito por el que podrían imponerse penas de hasta 6 años de carcel.
La economía letona se encuentra en dificultades ante la crisis de liquidez internacional. De hecho, el Gobierno letón, que hasta la fecha había defendido a capa y espada la solidez del sistema bancario del país, fue obligado a intervenir, a principios de noviembre, el Parex Banka, la mayor entidad privada de Letonia.
Asimismo, la economía letona, que se había caracterizado en los últimos años como una de las más vigorosas de la Unión Europea, se encuentra en recesión tras hundirse 4,2% en el 3er. trimestre.
En este sentido, el profesor Smirnovs apuntó que, en su opinión, la economía letona se encuentra en una "crisis muy profunda" y ésta "sólo ha comenzado".
"El riesgo de una devaluación del lat y de una crisis bancaria es muy elevado. Letonia tiene un déficit por cuenta corriente y un endeudamiento muy grandes. La razón de la crisis es la existencia de una burbuja inmobiliaria, ya que el valor de los inmuebles aumentó más de un 100% en unos años, y ahora esta burbuja ha estallado", dijo Smirnovs.
Smirnovs, quien hasta la fecha ha sido el primer detenido por esta causa, reconoce que ante la incertidumbre económica mundial y, especialmente en el caso de Letonia, no es descartable que se produzcan nuevas detenciones en el futuro, algo que tampoco excluyen desde el SP, puesto que su portavoz afirmó que si el servicio de seguridad recibe nuevas quejas por parte de las instituciones de control financiero, procederá a su análisis y decidirá si inicia el procedimiento criminal.


